y a veces a uno se le va...

No tiene ni oficio ni beneficio, se dice, pero lo jodido es cuando tienes de lo uno y careces de lo otro.
Pues bien este es mi caso, ando sobrado de oficio y carezco de beneficio. Hablo lógicamente de beneficio monetario, sustancial, material…  que de otros beneficios, que no obstante agradezco, no sirven para alimentar mi buche.

Mi oficio, ese gran variable indefinido, creo que ni yo lo tengo claro, pero sé que hay muchas cosas que se hacer y se me dan bien, no solo aquellas de las que tengo títulos que lo acreditan, que tampoco son escasas.

Lo cierto es que me gustaría ser un artista poco bohemio, de esos que tienen venta segura y que solo son bohemios de escaparate o ni siquiera. Es más me vendo por un plato de lentejas diario, lo que sea que me de subsistencia y tiempo para crear, investigar…

Apuesto por mi obra, apuesto por mis capacidades, apuesto por mí y por todos mis compañeros… cansado de apostar, quizás debería pagar en ventanilla alguno de esos boletos que digo tener y dejarme de tanta mierda. O dedicarme al arte conceptual y vivir desnudo en el maletero de un coche que pertenezca a Mariano Rajoy. También podría mendigar trabajo a algún conocido… me lo darían? o cavaría más mi tumba? Lo mejor es que haga el hatillo antes de que salpique más mierda y sangre y me marche con los reptilianos a otro sistema solar más bonito y próspero.



Siempre me quedaran los reptilianos…

1 comentario:

Ángela CG dijo...

Si hay que irse con los reptilianos, pues nos vamos, hombreya!